¿Y SI YA NO QUIERO BUSCAR NOVIO?

-¿Esa es, en una línea, la historia de mi vida? -le pregunté, ocultando mi terror, buscando con la mirada una botella de vodka en la cual zambullirme y no salir nunca. Segundos después, yo sola me respondí (y de paso, a él). Escribí dos palabras y apreté enter: no creo. Pero creo que él tiene algo de razón al no creerme que vaya a dejar de buscar novio, aunque sigo pensando que algo debo estar haciendo mal. Me sobran las razones. Éstas son. A ver para qué lado se inclina la balanza.
Me gusta al que no le gusto. Pues sí. Me ha pasado más de una vez. Mi memoria, aún con las fallas de su CPU, me da la razón. Eso es un knock-out seguro. Hasta escucho un réferi imaginario decir con un megáfono:
-“Señoras y señores, muy buenas noches, bienvenidos a la Asociación de Encontronazos con el Amor No-Correspondido. Esta noche, en la esquina del yo-si-quiero-algo-contigo tenemos a Busco Novio, y en la esquina opuesta (la del no-quiero-tener nada contigo o por lo menos, no lo que tú quieres) tenemos al Sr. que no la quiere. Srta. Bisso, si quiere, pase de frente a la lona de las perdedoras. A ese chico, usted le es indiferente o quizás la quiere, pero solo para un ratito y para lo que a él le de la gana”.